
Si los sueños de la razón dan monstruos, ¿qué dan los sueños de la sinrazón?
Soñé porque de nuevo me dormí: el sueño es tan persistente como el insomnio...
Soñé porque de nuevo me dormí: el sueño es tan persistente como el insomnio...
La miseria se confunde entre espejos murmurantes, detrás, cuelgan estatuas y carteles caídos de dioses que no fueron junto a muros que, desde todos los tiempos, quedaron derribados.
Fragmentos enormes y pesados que al caer despiertan fuertes gemidos. Existen testimonios dentro y fuera; hay seres, debe haberlos, capaces. Atados a la lava que este año ha brotado desde el Etna, como las llamaradas recónditas que guarda en su corazón dolorido el Turquino. Ellos sobrevivirán.
También anidan en ambos lados los que colaboran: son los llamados a desaparecer con el ocaso en la frialdad de una luna que anuncia el blanco de sus huesos.
Guillermo Cabrera Infante
Guillermo Cabrera Infante






